lunes, 26 de noviembre de 2012

El Blog de @CesarOnada73: Y tu de nuevo a mi lado

Y tu de nuevo a mi lado

Cuando el camino haces despiertas en tu interior los pasos, pero no los olores , ni las miradas que te vienen a tu ser, entre ramas que esconden las tristezas y alegrías, es algo que ocurre eternamente mientras tu cuerpo vuelve del mundo donde tu alma se fue por un instante en la eternidad , pero hoy fue algo especial . Y es que algo de ti , se va , mientras caminas junto a mi . Y hoy al despertar, no se ; ¿por que? ; formas parte de mi . Y fíjate que en mi alma hay un sitio para ti . Y se que mañana cuando me despierte habrá un vació para ti en mi , pero te vas y quiero vivir , también por que te vas amor. Aun en mi dolor, te quedas , porque formas parte de mi caminar. Pero quiero sentir ,el frió de la mañana , al menos , el nuevo amanecer, sin tu presencia en el caminar. Imposible batalla ganar, de momento , al menos , hasta que por lo menos con esfuerzo cierre la puerta con otra llave que con sangre y lágrimas , haga para cerrarla de nuevo , pues tu te quedaste la llave . ¿Que es lo he desear ? ¿El destino que me ha de amparar? Hoy de momento , la ventana con aire fresco me ha echo caminar un nuevo día  y tu de nuevo a mi lado ....

Todas mis palabras y algunas más: LA LUNA

LA LUNA

En los ojos de la luna,
ojos de plata,
se reflejan todas las miradas
que los amantes han perdido
entre recelos y dudas,
entre desesperanzas y mentiras.
La luna sonríe
y devuelve las miradas perdidas,
regalando horas eternas
entre sábanas blancas.
Y la luna se hace pequeña
cuando ya no le quedan sonrisas,
y se oculta para no molestar al sol
que templará los ojos amantes.



Todas mis palabras y algunas más: PALESTINA U OTRA GUERRA CUALQUIERA


PALESTINA U OTRA GUERRA CUALQUIERA

 - ¿Son cohetes mamá? ¿cohetes de fiesta?
 Preguntó el niño de ojos brillantes esperanza, mientras esos cohetes de muerte, cohetes sin colores pero con mucho ruido explotaban tan cerca que hasta el suelo temblaba bajo sus pequeños pies.
- Sí mi niño, son cohetes, cohetes de una fiesta a la que hemos sido invitados.
 El último abrazo a su hijo, protector, amoroso, rabioso logró lo que ningún otro escudo podría haber hecho: protegerlo del miedo y de una sabiduría demasiado temprana para su edad.
 Nunca dejó de ser niño.